miércoles, 10 de agosto de 2011

Casi una década se mantuvo en secreto éste engaño, pero la verdad siempre sale a la luz..

Uno de los casos de fraude autobiográfico más espectacular hasta la fecha es el de J.T. Leroy, un presunto autor de libros autobiográficos en los que relataba un vida miserable llena de abusos, drogadicción, inmoralidad y con VIH Sida.
El autor que nunca existió

En 1999 el nombre J.T. Leroy se hizo popular en los Estados Unidos cuando su primera novela Sarah se hizo célebre, por la manera en la que relataba una historia de ficción sobre abusos a un menor y que se inspiraba en la misma vida del autor, es decir, Leroy. Se estaba librando de una vida sucia y entregada a las drogas gracias a la literatura. Esto llamó la atención de cuantos leían su novela.

Un años después de su primera novela comenzó a hacer apariciones públicas. Se mostraba como un misterioso individuo andrógino con cierta timidez que lo retraía de hablar. Fue entrevistado por revistas y periódicos importantes como Vanity Fair y el New York Times, de hecho fue un corresponsal de éste último. También participó en el rodaje de una película basada en sus libros por Asia Argento.

Pero todo se traba de una farsa. ¿Quien era en realidad J.T. Leroy? Su nombre completo Jeremiah “Terminator” LeRoy era un identad falsa creada por la autora estadounidense Laura Albert en 1996. Ella fue la autora de todos los libros de Lorey. Pero, si Leroy no existía, ¿de quién era la imagen pública?

El personaje era interpretado por Savannah Knopp, hermastra de Geoffrey Knoop, quien para entonces era esposo de Laura Albert. Fue una perfecto engaño al que cayeron medios como The New York Times, todos se apiadaban del niño que había salido de una vida callejera y se había convertido en un prodigio de la literatura. Incluso su editor entre 2000 y 2006 se reunió varias veces con J.T. Leroy, sin que supiera que era Savannah Knoop.

Laura Albert se inventó perfectamente este personaje, pensando que era más atrayente para el público leer libros de un joven autor, con un vida desdichada y escribiendo para librarse de las drogas y la vida inmoral, que leer los libros de un autora de 41 años.

Tras revelarse la verdad en 2005 Laura se retiró de la literatura. Fue condenada por un tribunal federal de Nueva York a pagar a la productora de cine Antidote International Films quien compró los derechos para llevar Sarah al cine 116.500 dólares por fraude, daños y perjuicios.

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